domingo, 21 de febrero de 2010

Paradoja

La gente lo miraba, extrañada.

Suena la dulce música, se oyen los violines danzar, el ambiente es cálido.

Es una fiesta.

Pero no una fiesta cualquiera, es carnaval. La fiesta de la imaginación, en la que cualquier persona puede llegar a ser lo que se proponga, el límite lo marcan los sueños.

Sentado en la barra pidió una copa, la camarera lo miró extrañada. Aún recordaba lo que era ser crío, cuando uno sólamente necesitaba un trozo de cartón, y a veces ni siquiera eso, para volar por su mente y dejarse llevar. Ahora veía máscaras, veía costosos trajes, algunos tenían pelucas...el dejarse llevar, dedujo, era algo que lastraban los años.

Sonriendo, consumiendo un cigarrillo empezó a merodear por la fiesta, había un lugar donde la aristocracia veneciana departía alegremente, más allá un grupo de piratas bebía ruidosamente y cantaba, al otro lado una pareja del medievo danzaba en un baile eterno.

Terminó de fumar, apuró su copa y se encaminó a la puerta de salida cuando una mano agarró su hombro, obligándole a darse la vuelta, una arlequina le miraba con ojos interesados.

- ¿Qué pasa? - le dijo él.

- ¿Por qué ese disfraz? - preguntó la chica, haciendo tintinear los cascabeles de su gorro.

- El carnaval es una fiesta en la que puedes elegir quién quieres ser ¿Verdad? - ella asintió - Pues yo he elegido lo que quiero ser, quiero disfrutarlo, ya que en ningún momento del año puedo ser así. No llevarlo es mi penitencia, por eso me quiero dar el gusto de, al menos por un día, representar a mi personaje.

La arlequina le soltó el hombro y lo dejó ir, ella esbozó una sonrisa y un suspiro para sus adentros, un jóker se le acercó con una bebida y le dijo:

- Qué estúpido ese hombre, mira que venir a una fiesta de disfraces sin disfraz!.

- Sí, ¿Pero sabes? Mañana, pasado mañana, y el resto de días ese hombre irá disfrazado. Por ello hoy se da el gusto de ser él mismo, su máscara consiste en quitársela.

PD: Gracias a Da por la ídea.

jueves, 11 de febrero de 2010

Hablando en plural

Hay personas que nacen sin tener la suficiente coordinación como para hacer un deporte.
Otras a las que su cuerpo no les permite ingerir azúcares.
Hay gente que nace sin la menor ídea de lo que es el amor.

Y hay algunos, por suerte no muchos, que no saben mantener una amistad. Es algo innato, siempre van a destrozar, a romper la relación que tienen, no saben ser amigos. Una sensación que te corroe por dentro, la desastrosa capacidad de equivocar todo lo que dices, de hacerlo todo mal. Y la desgraciada sensación de que nadie, absolutamente nadie es mejor amigo que tú. Estás ahí siempre, no dándote cuenta de que las personas son egoístas por naturaleza, no te van a dar lo que tú crees que estás dando, y con toda probabilidad, no das lo que debes.

Puedo estar seguro de que la gente se siente triste perdiendo gente, autodestruyéndose, pero no pueden evitar ir en contra de sus sentimientos, no pueden evitar cagarla, no pueden evitar sentirse mal al no tener todo el cariño que creen merecer, que en el fondo de su alma demandan.

Celos? No, no es eso, los celos te remueven por dentro, te arden las entrañas, estás incómodo donde quiera que estés, no, para tener celos hace falta "tener" a esa persona, o "creer que la tienes", no es el caso.

Falta de atención, no sentirse el centro de su universo, ese es el problema, el problema que siempre suele pasar, el problema que destroza la mayoría de las relaciones que he conocido en mi vida, y las destroza por la sencilla razón de que nadie, nadie, nadie, puede ser el centro del mundo de otra persona, y menos, un amigo.

No voy a revisar el texto como hago siempre, ni voy a buscar palabras que haya escrito mal, o algo que haya puesto muy seguido, hoy no se merece eso, la persona a la que va dirigido esto no se lo merece.

Será mi último gesto hacia esa persona?

A veces no se puede ir en contra de la naturaleza.

lunes, 1 de febrero de 2010

Salir en el mapa

Y llegó a las 5 de la tarde, como si una ceremonia del té se tratase. Razón: Puerto Príncipe. La negra Haití recibió el castigo, o la bendición, de Dios que llegó en forma de movimiento sísmico. Y el dolor que nos produjo ese momento fue espeluznante...verdad? Cierto es que no sabíamos dónde colocar Haití, y que posiblemente jamás hubieramos oído hablar de Port-au-Prince, pero es que los pobres daban tanta lástima, y estaban tan indefensos. Usted tiene un país? quiere colocarlo en los mapas? No, no es nada de eso, no invierta en ciencia, no descubra cosas. Lo básico es matar gente, y si puede ser mucha, con imágenes, sí, imágenes a montones, y algún milagro que otro de vez en cuando. Pero eso sí, no se tire mucho tiempo seguido con la desgracia porque pierde punch, que ver muchos muertos una vez al año, nos duele a todos en el corazón, pero si pasa como en África que se tiran todo el tiempo de guerras...pues da hasta coraje, mire que poco saben los africanos de publicidad.

De repente todo el mundo alzó sus voces al viento, las señoras cuchicheaban en los bares que si tal o pascual que si pobrecitos, se mandaba dinero a puñados. Pero claro, cómo no gastarnos dinero en...a ver, cómo se llamaba? ah sí, Haití, perdonen el descuido. El cristianismo ya no convence, rezarle a un señor barbudo colgado en una cruz no es motivo para limpiar conciencias, ahora se limpian a base de dinero, ya ven.

Ahora llega la pregunta, dónde será la próxima catástrofe? Venga, que el mapa hay que rellenarlo de alguna manera, y nuestro espíritu necesita un lavado completo. El cine encontraría un gran filón, o el boxeo, vaya usted a saber, en un sobrenombre tan genial: "Terremoto" Haití lucha por salir mientras que en occidente derramamos una lágrima por cada muerte...

...o no?