jueves, 11 de febrero de 2010

Hablando en plural

Hay personas que nacen sin tener la suficiente coordinación como para hacer un deporte.
Otras a las que su cuerpo no les permite ingerir azúcares.
Hay gente que nace sin la menor ídea de lo que es el amor.

Y hay algunos, por suerte no muchos, que no saben mantener una amistad. Es algo innato, siempre van a destrozar, a romper la relación que tienen, no saben ser amigos. Una sensación que te corroe por dentro, la desastrosa capacidad de equivocar todo lo que dices, de hacerlo todo mal. Y la desgraciada sensación de que nadie, absolutamente nadie es mejor amigo que tú. Estás ahí siempre, no dándote cuenta de que las personas son egoístas por naturaleza, no te van a dar lo que tú crees que estás dando, y con toda probabilidad, no das lo que debes.

Puedo estar seguro de que la gente se siente triste perdiendo gente, autodestruyéndose, pero no pueden evitar ir en contra de sus sentimientos, no pueden evitar cagarla, no pueden evitar sentirse mal al no tener todo el cariño que creen merecer, que en el fondo de su alma demandan.

Celos? No, no es eso, los celos te remueven por dentro, te arden las entrañas, estás incómodo donde quiera que estés, no, para tener celos hace falta "tener" a esa persona, o "creer que la tienes", no es el caso.

Falta de atención, no sentirse el centro de su universo, ese es el problema, el problema que siempre suele pasar, el problema que destroza la mayoría de las relaciones que he conocido en mi vida, y las destroza por la sencilla razón de que nadie, nadie, nadie, puede ser el centro del mundo de otra persona, y menos, un amigo.

No voy a revisar el texto como hago siempre, ni voy a buscar palabras que haya escrito mal, o algo que haya puesto muy seguido, hoy no se merece eso, la persona a la que va dirigido esto no se lo merece.

Será mi último gesto hacia esa persona?

A veces no se puede ir en contra de la naturaleza.

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